20 sept 2010

Un lugar llamado Australia


Australia es, de alguna manera, la última frontera, el lugar más joven y apartado del mundo, perfectos para almas indómitas que buscan los grandes espacios en soledad, la naturaleza inmensa, la diferencia.

Es otro mundo: mil kilómetros no son la misma distancia en la vieja Europa que allí, es uno de los países -casi continente, a pesar de formar parte con la dispersa Oceanía- con menos densidad de población del planeta. Su territorio es tan extenso que se rige por tres husos horarios distinto; tiene centeneraes de especies naturales autóctonas y su clima varía del tórrido y tropical norte a las montañas nevadas del sur.

Tres tópicos surgen de la idea de Australia y resumen su esencia: la montaña o monolito sagrado de Ayers Rock en el centro del país cuya zona es de las mas recónditas, la impactante Gran Barrera de Coral en las aguas del noreste y la conocida The Opera House de Sidney.

Australia es un gigantesco corazón casi desierto que late en lo mas hondo al ritmo aborigen, el poblador autóctono de la isla; un espiritu libre, el mismo que habita sus playas y costas paradisiacas, ideales para el surf y buceo y una cabeza occidente sofisticada a la manera de las grandes urbes europeas o estadounidenses y que queda personificada en sus principales metrópolis (Sidney, Camberra, Melbourne al sur y Brisbane al este).

Falta algo muy importante para dar vida a ese cuerpo; la vitalidad de la gente, esas multitudes llegadas de todas partes del mundo que llegaron a Australia -y siguen llegando- con la esperanza de encontrar algo diferente, un lugar donde empezar una nueva vida. Y allí lo encontraron.

Aún quedan lugares en el mundo donde el ser humano se siente un poco libre, donde conecta con el niño que lleva dentro. Australia es uno de ellos.





1 sept 2010

Segundas partes


Desde que ganamos el doblete hemos intentado hacer algo que nunca hemos sido, fichajes inútiles como Corradi, Tavano, Fiore, Fernandes o Zigic, fichajes que significaron un gasto muy importante en nuestro club, que no es el Chelsea o Manchester United que pueden presumir de la pasta que tienen para contratar jugadores mediáticos. Cometimos el error del querer ser los otros "galácticos" de la Liga y bueno, eso nos ha traído a la situación económica en la que estamos, que nos tuvimos que desprender de David Villa y David Silva. Sin embargo, tras la venta de estos dos jugadores se respira un ambiente de lo que conocemos como el Valencia, un equipo que no hace gastos innecesarios, que ficha lo que necesita, que a pesar de no poder competir económicamente con el resto, intenta que en el aspecto deportivo las diferencias con los dos de arriba sean lo más cortas posibles.

El Valencia del que yo me enamoré era un verdadero equipo y uno un tridente ofensivo como lo hemos sido en los últimos años, quizás no teníamos delanteros de peso, pero detrás de Mista o Carew había un verdadero bloque, bloque que vamos a volver a ver a partir de este año. Además, considero que no hemos dado más en los últimos años por la ausencia de mediocentros, hoy tenemos una serie de pivotes de garantías, Mehmet Topal, Ever Banega, el Tino Costa..., jugadores con mucha personalidad y que serán determinates para que la filosofía de juego de este equipo se mantenga domingo tras domingo y los martes o miércoles si es necesario.

No me quiero adelantar a los hechos, pero en Málaga vi un equipo comprometido, un equipo con ambición, que fue más propio que nunca, que no cambia su filosofía de juego pese a la propuesta de un rival que jugaba en casa y que iniciaba un proyecto muy importante, vi un equipo con mucho espíritu, confianza, entendimiento, buena química, muy dinámico al momento de encarar y sereno al momento de salir desde el fondo.

Me muero de ganas por ver al Valencia en casa, me muero de ganas por ver nuevamente a mi equipo celebrar un gol con su afición, sin Villa, sin Silva, sin dinero, pero con todos esos valores que nos llevaron a lo más alto de España y de Europa. Somos un equipo, no un tridente ofensivo. Los jugadores pasan, pero el Valencia se mantiene ahí y cuando vi a los jugadores celebrando los goles en Málaga, vi nuevas caras, pero la misma sonrisa y euforía que en nuestros mejores años.

Este año somos un verdadero equipo y me la bufa el Madrid de Mou o un Atlético que por sumar tres puntos se va de una a Neptuno, me la chupa el Barca con Messi, porque todo lo que hemos logrado lo hemos hecho sin sus estrategias, estrategias que quisimos usar y que casi nos cuesta la existencia.